jueves, 18 de abril de 2013

UNA VICTORIA CON SABOR A FRAUDE ELECTORAL.



De que ganamos eso está más que comprobado, la verdad que para muchos resulta inaceptable e irreconocible, esta victoria tan esperada  ha sido la más confrontada, la más delicada que hemos tenido en los últimos años, que se caracteriza por tener un sabor terrible a fraude, pero eso sí  un liderazgo consolidado para quien en dos semanas dejó el pellejo por la tierra que tanto dice amar.
Creo que muchos teníamos un sentimiento de incertidumbre, al dar por un hecho que el corrupto Centro Nacional Electoral nos daría por resultado nuevamente  una derrota contundente, como bien señalaban las “famosas encuestas”, pues resulta que frente este reforzado socialismo, se enfrentaba un candidato, un líder que en dos semanas habría logrado que un millón de Chavistas, le dieran su voto de confianza y votaran por él,  pese a que estábamos frente a una impactante revolución comandada por el fallecido Hugo Chávez, el cuál parecía imposible de superar luego de 14 años de un socialismo difícil de derrotar.

Resulta que durante 14 años la “oposición” hemos estado acostumbrados a perder, y muchos habían llegado al punto de decir “para qué voy a votar si vamos a perder otra vez”, sin embargo ahora estábamos frente a un escenario completamente distinto, hablábamos de un nuevo candidato llamado Nicolás Maduro, a quién el comandante había dejado encargado, pensando en que regresaría muy pronto a tomar posesión de su victoriosa presidencia que había ganado el pasado 7 de Octubre del 2012. Pero las cosas habían dado un giro de 360° pues el líder chavista había fallecido el 5 de Marzo según anunciaba el presidente encargado. Un presidente encargado quien comenzó su candidatura violando artículos al irrespetar el código que decía que NO podía postularse a candidato presidencial, siendo el Vicepresidente de Venezuela. Fue entonces la primera vez que este pasaba por encima de lo más preciado que puede tener una nación “la constitución”, ante tales atropellos, no se esperaban que el candidato de la derecha aumentara  su patrimonio electoral, a un punto de 800 mil votos más que en las elecciones pasadas, en tan corto lapso de tiempo.

Se trataba de comparar la “ineficiencia” de 14 años, frente a un panorama de reconstrucción tras una Venezuela tan golpeada, que merecía un buen cambio de gobierno, y es allí cuando el pueblo chavista se cuestionaba si realmente querían pasar 6 años más sin luz, sin agua y lo peor sin comida, tras la ineficiencia de este gobierno para resolver las necesidades del pueblo.  Llegaba el momento de pensar si realmente el grupito de políticos reciclados eran capaces de darles respuesta a más de la mitad del país, creyente de un socialismo en el que tenías que formar parte de un partido como el (PSUV) para obtener una vivienda,  cuando el PSUV en Venezuela no es más que un grupo de malandros intimidadores y violentos que defienden su “revolución” a punta de pistola, y es allí cuando empezaron a perder gente.
Otro enfoque por el cuál Maduro pierde gente es porque el candidato no ofrece esa reconciliación que TANTO le hace falta a este país, sino de radicalizar a quienes piensen diferente,  a pesar de estar conscientes de que ya no eran mayoría sino que la mitad o tal vez un poco más estaba en desacuerdo con su gestión corta de 100 días en la que devaluó, aumentó la violencia, y mintió a los venezolanos con respecto a la salud de su líder, entonces  seguía perdiendo gente.

Nicolás Maduro representa “incertidumbre, ignorancia, retroceso, el final del socialismo, y el principio de una dictadura castro comunista”.  Perdió gente cuando comenzó con el descontrol económico y demostrar su poca capacidad de inteligencia al no saber ni siquiera diferenciar cuales son los estados y cuáles son las capitales de Venezuela, el país que él pretendía gobernar.  Desconoce completamente lo que es “la inclusión”, y la verdadera democracia, al tener que obligar a los empleados públicos a marchar a juro y a decir: “Chávez te lo juro que yo voto por maduro” y de despedir a quienes piensen distinto simplemente por caprichito como bien dice él. 

Maduro significa RIESGOS para Venezuela, lo que en una crisis política como la que estamos pasando resulta arriesgar como que demasiado. Y es cuando llegó lo que considerábamos como el MEJOR  o el PEOR día para los venezolanos, lo que por supuesto transcurrió con todas las incidencias posibles por parte de los llamados “revolucionarios”, quienes pretendían intimidar al pueblo para que no votaran, o para hacer lo que llamamos “voto asistido”, en resumen trampear el proceso electoral.

Durante el día y en la tarde, la positividad de los venezolanos aumentaba, colocando como el favorito a Capriles, quien llevaba la delantera, en intención de votos, posicionándose por encima del candidato oficialista, lo curioso es que según fuentes del Comando Simón Bolívar, Capriles iba ganando con más de 500 mil votos de diferencia, demostrándose en un tenso ambiente que se desarrollaba en el comando chavista, pero resulta que al mando del CNE se encontraba la mujer más odiada, deshonesta y corrupta jamás vista en la historia y miembro del PSUV, Tibisay Lucena quien siempre se ha visto parcializada con el gobierno.

Llegó el momento de dar los resultados y es cuando la Lucena da como ganador al candidato Maduro con una estrecha diferencia de 200 mil votos que NO coincidían con los resultados que tenía los dirigentes de la oposición. Por lo que era previsible que el flaco desconociera los resultados ante tan extraña y suspicaz situación, un resultado extremadamente cerrado, en el que daba como conclusión que muchos Chavistas habían votado por Capriles. Lo que demostraba una ingobernabilidad por parte de Maduro, que quería decir que el pueblo no lo quería, tanto como él pensaba.

Ante esta situación se han generado climas de violencia, ante un pueblo arrecho como decía NUESTRO PRESIDENTE HENRRIQUE CAPRILES quien sabemos perfectamente fue el ganador de la contienda electoral, que bruscamente le fue arrebatada como ganador contundente, lo que reflejaba un FRAUDE ELECTORAL DESCARADO,  y que por ende generó el no reconocimiento de los resultados por LOS CASI 8 MILLONES DE VENEZOLANOS que no están de acuerdo con estas cifras.

No se podía esperar más de tan deshonesta mujer, vale más unos millones de dólares que su conciencia la cual sabemos esta completamente parcializada con el oficialismo, el flaco NO está solo, tiene a la mitad del país ganada y estoy segura de que la justicia divina hará su trabajo muy pronto, simplemente nos queda ser fuertes, resistir y sobre todo mucha fe en el que está allá arriba, quien seguro tiene grandes cambios para Venezuela. 







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