Sí, yo tengo la dicha
gracias a Dios de poder tener eso que a muchos le falta, y es ese
sentimiento de orgullo cuando me hablan de mi familia. Suena un poco increíble,
pero cuando hablamos de amar a nuestra familia creo que encierra muchas
cosas, tanto sus virtudes como defectos,
de eso va la vida, de vivir con lo bueno e ir aceptando lo malo.
Cuando hablo de “familia” para mi es una palabra tan grande
que va desde mis amigos que con el tiempo han permanecido en mi vida, a pesar
de tantas cosas y se han convertido en la familia que me tocó escoger, hasta
aquellos que les decimos tíos, primos, hermanos, que de sangre no lo son, pero que se han ganado más ese título que
muchos que llevan tu sangre. Yo
considero familia a aquellos que han sido incondicionales, aquellos que antes
de creerle a otro te pregunta a ti, esos que no escatiman cuando se trata de
escucharte, esos que se calan tus malos y tus buenos días también, eso es ser
familia.
Cuando te avergüences de tu familia, piensa en esto. Cuando
estas en algún problema, cuando necesitas un abrazo, cuando necesitas un
consejo, cuando solamente quieres estar acompañado por alguien, quienes están ahí?
Tu familia. En el caso de la mía yo puedo decir que no necesitamos un motivo
para reunirnos y ser felices riendo un poco de nuestra cotidianidad, de
compartir lo mucho o lo poco de nuestras vidas, a veces tenemos nuestras
diferencias, pero nos hemos convertido en más unidos de lo que jamás llegamos a
pensar.
De mi semana creo que uno de mis mejores ratos es cuando me
siento en familia, y hablo de mis papás y mi hermana, cuando hablamos de todo lo que hemos pasado, y de cómo hemos
sido felices, no hemos necesitado tenerlo todo para valorar lo más grande que
tenemos que es nuestra familia. Sabes! El sentir orgullo de dónde vienes, no
tiene precio. Cuando te sientas a escuchar a tu papá contarte todo lo que hizo con su esfuerzo por
darte lo mejor, te das cuenta que habían
días en los que no tenía que comer, y es entonces cuando reflexionas, piensas
que hay veces que tú solo te quejas porque no haya leche en tu casa, no le das
el valor a veces por tener las tres comidas mínimo y hasta mucho más y que todo
es gracias a él. El orgullo que sientes
por tener un papá así, va más allá de lo
posible.
Cada uno con sus historias, te hace quererlos y valorarlos
cada día que pasa. Mi madre por ejemplo, es lo que yo llamaría mi luchadora N°
1. Esa le echa pichón como decimos en Venezuela, a todo lo que venga, ella
siempre tiene una sonrisa, y la mejor disposición para nosotras, agradecida
infinitamente. La que se ha encargado de
mantenernos firmes y sobre todo querernos con la vida, dedicarnos cada uno de
sus minutos, soy la mujer que soy
gracias a sus consejos, a su orientación, mi dicha no tiene límites cuando
recuerdo la bella familia que tengo. Y todo gracias a ellos.
Solo se trata dedicar unos segundos para valorar la familia
que se tiene, sea mucha o poco, que pero valorarla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario