jueves, 16 de mayo de 2013

"NO PIENSO JALARTE BOLAS"


Todo apunta que en este país hay que ser un jala bola, para considerarte un buen amigo. Algo así tan sencillo como si no me jalas bola, no te considero mi pana del alma, como bien decimos aquí en Venezuela. Es cierto con el pasar del tiempo y a medida que fui creciendo, cada vez observaba como muchos de mis amigos y amigas tenían que jalarle al otro para poder tener un grupo de esos que llamaban “buenos amiguitos”, todos sabemos perfectamente que en este país el que no jala bola, muy difícilmente consigue algo rápido.
Siempre supe diferenciar entre ser diplomática, y ser una jala bola, siempre para ser  “pana” debemos halagar, mirando fijamente a los ojos mintiendo, solo por caer bien. Algo que jamás  se me dio bien, puesto que aprendí a dar mi opinión estrictamente cuando me la pedían, porque prefería  demostrar desinterés a parecer una jaleti solamente para poder encajar aquí o allá.

El decir las cosas buenas y las cosas malas, llega a ser algo invaluable para el crecimiento de cualquier amistad, nos ayuda a desarrollar cierta capacidad para aceptar lo que otros creen mal pero que me pueden ayudar a mejorar de alguna manera. No estoy de acuerdo en alcahuetear la hipocresía, desde el colegio aprendí a diferenciar a quienes me trataban por buen compañerismo y quienes simplemente necesitaban algo de mí, es algo gracioso pues aquellos que se las daban de seguros y de líderes, conocían mejor que nadie el significado de ser un auténtico “jala bola”.  

Las cosas son como son, cuando sinceramente hay algo que halagar, debemos hacerlo, sino simplemente callarnos es la mejor forma de decir: “no pienso jalarte bolas”, y les seguro que hasta quedaremos mejor.  Cuidar nuestras opiniones negativas y saber distinguir con quien podemos expresarlas y con quién no, quien lo puede percibir como algo constructivo y quien simplemente lo va a tomar como una ofensa.

Tenemos que argumentar cuando vamos a decir algo, tener criterio propio, expresar lo que en realidad sentimos y no por querer jalarle bolas al otro, les aseguro en la vida les va a ir mejor.  Empezar primero por nosotros para ver si algún día podemos cambiar la mente de quienes piensan que ser un “jala bola” es una forma de vida. 

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