Ellos me han dado vida en muchos sentidos a veces siento que me sujetan
cuando ya creo no poder más, tengo a 3 personas que me ayudan a entender que
vale la pena cualquier esfuerzo solo para verlos sonreír. A veces les hago sentir que esto que
estoy atravesando en vez de acercarnos nos está alejando, lo único que yo
quisiera que entendieran es que el hecho de no decir nada es precisamente para
no herirlos con las arrecheras que a veces tengo con la vida, por haberme
cambiado mis planes.
Luego me doy cuenta que para mí no hay nada más terapéutico que una
sobremesa familiar - como siempre le ha dicho mi papá-, en las que reímos por
cualquier tontería como siempre lo hemos hecho después de comer. Por eso hoy y
siempre me sentiré afortunada de tenerlos a ellos conmigo.
Quisiera despertarme todos los días y decir que hoy será mejor que ayer,
que esto es solo un conteo regresivo para el final de esta larga espera. Cuando
hay días por no decir casi todos que para mí no significan eso, "buenos
días" sino "un día más" incluso para no tener las mínimas ganas
de levantarme ni mucho menos de que me vean, ni siquiera ellos.
Me siento como en una burbuja, en la que mi cuerpo claramente está aquí
con ellos, pero mi mente está en otro lado que lógicamente no es aquí, aunque
suene repetitivo.
Mantenerse positiva cuando el tiempo te pasa tan lento es casi tan
difícil como verte al espejo y verte delgada, cuando tu autoestima está siendo
tan afectada como tu estado de ánimo. Aún no soy experta en el arte de esperar,
he comprobado lo impaciente que soy, quiero pasar el tiempo lo más rápido
posible pues siento que la vida es demasiado corta como para tener que esperar
tanto.
Yo sé exactamente qué es lo que me pasa, siempre que me siento así me
desahogo escribiendo, tal vez en un futuro esto le sirva de experiencia a
alguien tan impaciente como yo. La incertidumbre me hace estar ausente aunque a
veces tenga ganas de estar, esa sensación de inseguridad me hace dudar, pensar
y lo peor de todo tener miedo.
Les prometo que ya no me quedan ganas de quejarme más, siento que en
estos casi 5 meses he vivido la bipolaridad demasiado de cerca, unos días feliz
y otros amanezco con el ánimo en el sub suelo y sin razón aparente. Todos los
días sueño con que ese algo de negativo y se convierta para mí en la mejor de
las noticias, el miedo a veces me inmoviliza, y siento que han habido
cambios de actitud que sin duda me ayudan a mejorar mis pensamientos y mi forma
de vivir.
Debo aprender a balancear mis niveles de preocupación, aunque me da
terror dejar de ser yo misma a partir de ese día. No se siente confortable ser
el centro de las preocupaciones de ellos, mi todo. Ellos tratan de entenderme,
no lo logran pero no los culpo, pues ni yo misma entiendo lo menstrual que me
ha puesto toda esta situación, y no es algo que dependa de mí
desafortunadamente. No quiero lastimarlos con mi indiferencia, solo que no sé cómo
explicárselos sin que parezca que me volví loca de repente, no es que no quiera
hablar sino que siento que no tengo tema de conversación sin que lleguemos a
ese incómodo tema del cuál espero pronto no tener que volver a tocar sino en
ocasiones especiales, tu sabes no dar tantas explicaciones.
Ellos no saben el respiro que me da cuando estoy en familia o con mis
amigos y no me da tiempo de pensar en nada más, todo se me olvida, soy feliz
sonrío y hacen que el tiempo me pase aunque sea un poquito más rápido. Si me
preguntan tendrían que hacerles una estatua por el tamaño de la paciencia que
me han tenido, han aprendido a no hacerme preguntas sino simplemente tratar de
hacerme sonreír, hacer como que me comprenden, y hacer como que no pasa nada y
eso para mi no tiene precio. Ellos, mi familia, son lo más bonito que tengo en
este momento, todo y cada uno de mis propósitos de superar estas pruebas que me
ponga la vida es para tener más adelante el tiempo suficiente para devolverles
toda la atención y la dedicación que han tenido para conmigo.
04/11/2013
Leli Navas
No hay comentarios:
Publicar un comentario